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Concepción, octubre de 2006.
Ante la posibilidad de la aprobación de la ley que regula la tenencia de perros “potencialmente peligrosos”, considero de gran importancia la revisión de ciertos puntos ignorados.
Si bien, es urgente la exigencia de normas que prohíban el pasear perros sueltos por la calle o dejarlos en libertad para que salgan solos, además de que existan registros municipales donde las personas se hagan responsables legales por sus animales y sirva a modo de censo; una norma que haga diferencia por razas no tiene ninguna eficiencia, pues es muy fácil de evadir y además no legisla sobre los canes que, según datos estadísticos, son los mayores responsables de mordidas: los mestizos, perros vagos y, dentro de las razas, el Pastor Alemán, cuya buena educación comúnmente se considera innecesaria.
Lo cierto es que la cantidad de mordidas por determinadas razas va siempre de la mano con la popularidad de éstas. Sabemos que a nivel mundial la que más ha mordido es el Pastor Alemán, perro de guarda y defensa muy difundido. Los factores más importantes, más que la selección original, son la preferencia de la masa por determinados canes para ciertas funciones, siendo por lo general las razas elegidas como perro de guarda las que, al ser compradas muchas veces exclusivamente para que cuiden y no como mascotas, terminan siendo educados para ser agresivos, ya sea de forma intencional o por falta de cuidados y condiciones precarias en que se encuentran.
De la enorme cantidad de razas caninas disponibles (más de 300), un buen número son de mayor talla o fuerza física que las incluidas en el proyecto de ley. Sabemos que la importación de perros desde el extranjero es algo común, normalmente movido por el snobismo o para la cría; entonces, ¿qué podemos esperar de la introducción de razas de similares características a las catalogadas peligrosas, pero que no deban pagar seguros?
Si el criterio fuera por capacidad física para hacer daño, el proyecto de ley estaría cayendo en omisiones enormes, dejando fuera canes como el Gran Danés, San Bernardo, Bull Terrier y Mastín Inglés, sólo para nombrar algunos que se encuentran fácilmente en nuestro país. Además, la gran cantidad de cruzas entre estas y otras razas han sido obviadas, un buen ejemplo de esto es el Dogo Argentino, una raza reciente, incluida en el proyecto, que, sin embargo, proviene de cruces de razas no incluidas. Un punto que muestra gran inconsecuencia.
No es necesario revisar libros de adiestramiento demasiado antiguos para ver consejos que consistían en aislar a los perros para que éstos luego fueran más desconfiados de la gente. El conocimiento sobre educación canina, en general, es muy pobre en Chile, así como los cuidados que la gente está dispuesta a brindarle a sus animales. De esta forma y si sumamos las costumbres irresponsables del manejo de los canes en la calle, el perro de turno conocido como buen guardián o como poderoso, será el perro problema. Si vemos las listas de razas prohibidas o normadas en distintos países vemos que no hay un consenso en cuáles representan mayores riesgos, pues no hay bases en la conducta canina para lograrlo. Podemos ver casos como el de Shangai, donde la única raza prohibida es el Pastor Alemán y sus cruces; el de Inglaterra, donde se prohibió el Dogo Argentino por conflictos políticos, y el de España, donde el encargado de asesorar en la elaboración de la lista era el presidente del Real Club Español del Perro de Pastor Alemán y criador de la raza, quien incluyó los principales competidores de su raza en el rubro de guarda y defensa, incluyendo algunas que no habían protagonizado ningún ataque conocido en su país.
Sabemos que la conducta de un perro está determinada en un 80% por factores ambientales y un 20% por herencia, por supuesto que ese 20% determina mucho más que agresividad y se reparte entre distintos aspectos del temperamento. Tratándose de conductas sociales, más importante que ese factor hereditario es la impronta, fase muy temprana del cachorro; el mal manejo de éstos en dicha etapa va muy de la mano con la función para que se adquieren, así, un can comprado para vivir en familia tendrá seguramente mejor desarrollo que uno comprado para vivir en el patio de una fábrica, independiente de su raza o que el que creció con un amo que, motivado por la influencia mediática, lo crió con temor. Además, el mal manejo muchas veces es intencional.
No hay forma de evitar que los amos negligentes, ignorantes o desequilibrados eduquen perros agresivos, ya sea que tengan Mastines, Pit Bulls, Rottweilers o que sólo se les permita tener Labradores, lo que si se puede evitar es que estos tengan la oportunidad de protagonizar ataques, obligando al uso de correa en la calle para todos los canes con multas iguales, exigiendo el registro municipal de todos los que pesan sobre 25 kg (le sorprendería ver lo que un ligero Pastor Belga Malinois, que no tiene gran cabeza, peso, ni un cuerpo imponente, puede hacer en ataque) y exigiendo el uso de bozal a los perros individualizados que hayan protagonizado ataques a personas u otros animales, sin que cuente, claro, la defensa propia. También sería recomendable la exigencia de proporcionalidad entre quien pasea al animal y éste, no permitiéndose que, por ejemplo, una señora de 55 Kg. saque un San Bernardo de 70 Kg., porque es lo mismo a que el perro estuviera suelto.
Lo claro es que una normativa por razas sólo motivará al abandono de ciertos perros y a su aislamiento para evadir los seguros, esto no hará otra cosa que transformar a aquellos canes en marginados que sí podrían volverse peligrosos; lo mismo pasa con el uso de bozal que no los dejará aprender a relacionarse con sus pares, con su entorno y además los expondrá a los constantes ataques de la enorme cantidad de perros que circulan sueltos, muchas veces agresivos, en nuestro país. No caigamos tampoco en el error de justificar la lista con una supuesta selección por agresividad, no desconozcamos que, por ejemplo, el Pastor Alemán participa en las mismas pruebas deportivas que el Rottweiler, el “Schutzhund”, y que en base a ellas se mantiene su selección como perro de guarda. Nada más lejano que una selección en base al más agresivo como se ha pretendido mostrar.
Es muy inocente creer que se podrán fiscalizar los cruces de ciertas razas, siendo que en muchos casos los resultados no son fácilmente reconocibles. Incluso en Chile se hacen continuamente cruzas de Pitbulls con otras razas a los cuales llaman Bandogs, además de otros cruces de Molosoides o de Terriers tipo Bull. ¿ Se podría diferenciar la cruza de un Rottweiler con Mastín Napolitano (ambas incluidas) de una entre Mastín Inglés y Bóxer (ambas fuera)?
Por otro lado, la legislación por razas asume que cada una tiene un temperamento definido, cuando sólo se puede definir el temperamento de una raza de forma general y no es, en absoluto, una regla fija. Es hasta gracioso que se crea tan firmemente en la identidad y en los supuestos defectos de ciertas razas en un país donde la mayor parte de los perros no están inscritos y las cruzas son realizadas sin más selección que la estética o el capricho de turno del dueño. La única forma de legislar efectivamente es normar a los perros sobre 25 Kg., sin asumir que todos los Pit Bulls son asesinos y todos los Pastores Alemanes son Rin Tin Tín o Rough Collies, Lassie, incluyendo como excepciones a los Terriers Tipo Bull que no alcancen el peso, pero cuya fuerza proporcional amerita su inclusión.
Espero que comprenda que una ley que impedirá la correcta educación, socialización y adiestramiento de los canes por culpa del bozal, alimentando además temores y resentimientos en ellos por las malas experiencias, muy peligrosas, a las que se les expone, es un retroceso y puede resultar muy contraproducente para el fin que se pretende lograr. Un seguro para sólo algunos perros motivará al abandono y además es un castigo injusto para muchos amos responsables y un perdonazo para los amos negligentes cuyo perro no fue calificado como P.P.P. No se está haciendo una legislación que multe la irresponsabilidad ni la posesión de perros agresivos, sino que sólo se está dejando satisfecha a la masa menos crítica y presentando un proyecto inútil, carente de bases y de trabajo alguno para adaptarlo a nuestra realidad. Lo único que se logrará es reafirmar la impresión actual de que la responsabilidad es sólo necesaria para ciertos perros y hacer ley un tremendo error desde el punto de vista de la etología.
Esperando su comprensión y meditación sobre el tema, saluda atentamente a Usted.
Leonardo Sepúlveda Lagos
Director MascotasConce
Región del Bío Bío
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